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lunes, 13 de junio de 2016

El discurso sobre el Marconi desde el Marconi

Ricardo Viscardi's photo.
Por Ricardo Viscardi

Quien suscribe titulaba el discurso de la modernización que llevaba adelante Jorge Batlle, en el año 1985 “El discurso sobre el Estado, desde el Estado”.(1) Se trataba por entonces, para tal discurso sobre el Estado, de hacer pasar la incorporación del magro Uruguay que quedaba tras la dictadura, al girón del capital transnacional. Esta obra ha avanzado notablemente, entre el último cuarto del siglo pasado y lo que va del presente, como lo ejemplifica la violencia que genera la exclusión en el barrio Marconi. Si el lector presume que la anterior afirmación forma parte de alguna catexia propagandística, se equivoca, ya que desde ahora, el propio discurso sobre el Estado lo vincula explícitamente al Marconi.

Por haber fracasado, según las declaraciones de Sanguinetti sobre la educación y el Marconi, la reforma de la educación que emprendió el mismo Sanguinetti (la “Reforma Rama”), el Estado no está lo bastante presente donde debiera (esto es en el Marconi).(2) Pero además está excesivamente presente en los períodos de gobierno frenteamplista, siempre según Sanguinetti, donde no debiera (por ejemplo en ANCAP). Tales afirmaciones motivan sin embargo una presunción de supuesto ¿quién decide en qué medida y adónde va el Estado?

Derrida señala respecto a las fundaciones constitucionales (instructoras de Carta Magna), que son esencialmente violentas, ya que suponen que alguien funda una entidad soberana y con ella el depositario de tal soberanía (la monarquía, la nación, el pueblo, etc.).(3) Sanguinetti nos deja en la más completa ignorancia acerca de quién decide adonde y en qué medida va el Estado, ya que si quien decide es la ciudadadanía, como tal, es el Estado como cuerpo electoral quien decide, ante sí mismo, adonde va el Estado. Pero si el Estado debiera estar en un lugar y no en otro, la entidad que decide donde y en qué medida coexiste con el Estado, no puede pertenecer al propio Estado, ya que de ser así, no gozaría de perspectiva sobre sí mismo.

El título “El discurso sobre el Estado, desde el Estado” señalaba la ironía que suponía perorar desde un partido político -de sí propio parte del sistema político que comprende el Estado como tal, sobre una modernización que disminuía el Estado, esto es, que lo convertía en un Estado “minimo” neoliberal. Al pretender vincular su Estado ubicuo con el del batllismo histórico Sanguinetti pretende avalar una falacia: que el proyecto batllista suponía una sinergia social que guiaba la del Estado, cuando ni las condiciones contextuales de aquel batllismo ni la propia ortodoxia batllista permiten sostener tal punto de vista.

Sanguinetti intenta disimular, bajo excusa de “liberalismo contra igualitarismo”, el oportunismo político con fines electorales (por cierto severamente malogrados en su caso) que toma por válidas las “pruebas Pisa”, pero desacredita los “indicadores de probreza”, pese a que esas dos referencias integran el mismo criterio de “medición por indicadores”. Desde esa óptica tecno-mundialista no debiera sorprender que respecto a la gestión frenteamplista Sanguinetti se desmarque tan sólo por una gradiente de “más o menos Estado” en uno o en otro lugar (más en el Marconi, menos en ANCAP). Tanto la “expertecnia”(4) frenteamplista como la “economía social de mercado” de Sanguinetti pertecen a un orden mundial que está por encima de los estados, pero no de Standard&Poors. 

Ajeno al Estado que en verdad corresponde a la globalización, el discurso del Marconi sobre el Marconi queda por cierto fuera del Estado, que sin embargo algunos pretenden que se ocupe de lo que pasa más allá de las instituciones. Empezar por admitir que en este estado de cosas, como lo afirma Vattimo, al presente “se han terminado los soberanos”,(5) quizás sea una buena vía para empezar a tener menos Estado por todos los lados y ante todo, por el Marconi.



1 Viscardi, R."El Discurso sobre el Estado desde el Estado" en ¿Hacia dónde va el Estado uruguayo? (1987) CIEDUR- Fundación de Cultura Universitaria, Montevideo, pp.207-250.

2Sanguinetti: “Falta Estado en el Marconi” (entrevista de G. Pereyra), El Observador, (30/05/16) http://www.elobservador.com.uy/sanguinetti-falta-estado-el-marconi-n917843

3Derrida, J. (2005) Force de loi, Galilée, Paris, p.109.

4 Viscardi, R. (2005) Guerra, en su nombre. Los medios de la guerra en la guerra de los medios, Editorial ArCiBel, Sevilla, p.69.

5Vattimo, G. “El final de la filosofía en la edad de la democracia” en Ontología del declinar (2009), Biblos, Buenos Aires, p.259.

domingo, 8 de mayo de 2016

Naranjas por humanos y derechos por Guantánamo


Por Ricardo Viscardi



Igual que los zapallos cuando comienza a andar el carro, según reza el refrán popular, las lecturas se acomodan cuando comienza a andar la interpretación. Algunas veces las hortalizas toman el lugar que les corresponde en el devenir del camino, tras un mero menearse del vehículo. Proyectando el valor metafórico que provee el refrán, tal parece ser el caso de la declaración del politólogo Francisco Panizza que luce en la portada de la edición del jueves pasado del Semanario Voces “Mujica fue el mejor Jefe de Estado y el Peor Jefe de Gobierno”,1 al saberse por declaración del propio ex-presidente, que tal mandato incluyó cambiar naranjas por refugiados.2 Incluso el semanario luce la altisonante afirmación en su portada, como testimonio del interés periodístico que reviste, retomando una entrevista desarrollada por el propio director de la publicación: Alfredo García. Este tipo de sentido contradictorio de una expresión (oxímoron) puede volverse en la actualidad altamente contagioso, en razón de la significativa ezquizofrenia (imposibilidad del sí mismo) que luce la actividad pública, habida cuenta de la “conexión uruguaya”, la mayor de América Latina, de la escandalosa legalidad que develó “Panamá Papers”.3

En el caso de Mujica la expresión de sentido contradictorio (oxímoron) es tanto más compleja cuanto más simple en apariencia. Si el expresidente del Uruguay asocia la presidencia de la nación con la mercancía del feriante, le franquea ante todo el paso a un candidato que es feriante nativo: Novick. Este mismo franqueo que lleva a lo complejo por lo simple, sugiere que Mujica no es efecto de sí mismo, sino de condiciones que determinan su “irresistible ascenso”, ya que pese a los intentos de los líderes “hijos de” (Bordaberry, Lacalle, Amorín Batlle), un feriante del mismo calibre intelectual de Mujica no deja de ascender, entre los partidos tradicionales de derecha, por la misma vía que este último: aduciendo el sentido común más chabacano y el nivel intelectual más bajo. Pero al mismo tiempo Mujica no habla de naranjas como mercancía de supermercado o de feria, sino que las vincula a una equivalencia de mayor alcance: naranjas a cambio de Derechos Humanos. A esa calidad mediática que hace de la mediación cualquier cosa, atribuye Panizza la calidad que reviste, a su entender, el paradigma de Jefe de Estado: (...porque vos el mensaje de Mujica lo podés interpretar como quieras”.4

Como se sabe, el pronombre “vos” corresponde en el Río de la Plata al “tú” del español castellano. Ahora, el “tú” constituye, según Benveniste, un “índice de enunciación”, siguiendo a la letra al insigne lingüista francés es “(...el individuo alocutado en la presente instancia de enunciación conteniendo la partícula lingüística “tú”.5 Dicho de otra manera: al igual que “yo” (¿quien está en “mi lugar” -insondable para todo otro- cuando digo “yo”?), “tú” es una mera etiqueta del vínculo interpersonal, que coloca debajo del habla a cualquier otro, tanto como a cualquier sentido que se decida pronunciar. Lo que está diciendo entonces Panizza, desde que vincula una simple etiqueta de lugar personal (“vos”) con la facultad de “interpretar como quieras”, es que la actuación de Mujica es mediáticamente excelente porque es intelectualmente vacua.

Si alguien adujera que de alguna manera ya lo sabíamos, no podría sino concederle entera razón, tan sólo por prestar oído a como suena Mujica de sus dichos, pero la novedad de que trata este texto es que Panizza considera a Mujica como “el mejor Jefe de Estado de la historia del Uruguay y el peor Jefe de gobierno”. Esta afirmación es problemática en sí misma por la disociación que introduce entre Estado y gobierno, pero lo es mucho más si asociamos sus términos propios (Estado, gobierno) con la calidad de saltimbanqui mediático que se desprende de la afirmación de Panizza, sobre Mujica en sus dichos, que reseñamos en lo que antecede.

Si la calidad de Jefe de Estado gana relieve en proporción directa a la nulidad de los dichos proferidos por tal jerarca, nos explicamos en efecto, tanto que alguien celebrado por la farándula mediática haya dicho cualquier cosa, como que ahora surja interpretando lo que hizo (e incluso lo que en aquel momento negó que hacía),6 como un negocio de feriante. Si alguien pretendiera inferir algún menoscabo para los feriantes de profesión de la afirmación precedente, lo desafiaría a encontrar un puesto de feria -comercio del que soy asiduo cliente dos veces por semana, donde en un grupo de cajones se oferten naranjas y en otro refugiados de Guantánamo.

Conviene entonces entender, según Panizza declara, que la expresión emblemática de Mujica (“Como te digo una cosa te digo la otra”), no debe ser percibida en sentido figurado, como distancia entre contrarios equiparables, sino en sentido propio: “Como te digo una cosa te digo cualquier cosa”. El borrado de calidad semántica ligado a la expresión convierte toda expresión en un cuantificador universal: cuanto más diga mejor. Allí sí empezamos a comprender lo que Panizza quiso decir al atribuir a Mujica la calidad de “Mejor Jefe de Estado”: para encabezar una nación conviene un conductor, como cualquiera comprende, en el sentido en que se conduce una emisión masiva, a la manera como, por ejemplo, Tinelli es conductor en televisión. ¿Alguien se sorprendería si encontrara a Mujica “bailando por un sueño”? ¿No ha sido tal baile” (los “bailes por un sueño” revisten un objetivo de beneficencia) lo que nos presentó como el sueño de “mi chacra como escuela agraria”?

Naturalmente, en este punto la cuestión no es Mujica, sino lo que entiende Panizza por “Jefe de Estado”. Aparentemente significaría, si nos atenemos al referido reportaje en su texto, cierta popularidad mediática internacional.7 En cuanto esa capacidad para conducir un Estado aparece opuesta a la del gobierno (“mejor Jefe de Estado y Peor Jefe de Gobierno”), cabe entender que tal jefatura no concierne a un Estado-nación, sino a un Estado-mediático. Tal Estado es por naturaleza ingobernable, ya que lo que se vincula a otros procurando rating de audiencia, no puede ocuparse de gestionar asuntos a los que no se preste oídos.

La misión de los universitarios debiera ser aclarar este tipo de entuertos, ya que la propia uni-versidad se constituye en clave mediática de “unica versión”, de la que descienden históricamente, en tanto versiones, tanto los saberes de la mediación como los saberes mediáticos. Desde este blog entendimos ese cometido de una forma temprana, en cuanto al día siguiente de la elección de Mujica y tres meses antes de que comenzara su gestión, ya denunciamos su impostura, en la que aparecía curiosamente rodeado de universitarios.8 Tal entorno no sólo actuaba en calidad de comentarista, tal como Panizza en tanto especialista entrevistado por Voces, sino en calidad de protagonista de la impostura política de Mujica.

Quien se desvela en seducir y en acaparar la atención difícilmente pueda velar más allá de lo inmediato, como le sucede al “padre simpático”, siempre expectante de la aprobación de quien debiera educar. De esta manera sí podemos entender la calificación de Panizza: lejos de constituir una expresión contradictoria, en cuanto opone la calidad de Jefe de Estado a la de Jefe de Gobierno, la apreciación del politólogo significa una relación proporcional y positiva que representa Mujica, en cuanto fue el mejor Jefe de Estado PORQUE fue el peor Jefe de Gobierno. Se entiende quizás desde este punto de vista porqué contragobernar es tan poco mediático como altamente estratégico: consiste en la capacidad de oponerse a la imbecilidad mediática. 
 

1Panizza, F. (reportaje de A. García) “Mujica fue el mejor Jefe de Estado y el peor Jefe de Gobierno” Voces (05/05/16) Montevideo, p.16.
2Mandá fruta” Montevideo Portal (06/05/16) http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?307438,3
3Ver al respecto la penúltima actualización de este blog “La agendad pornográfica de la legalidad” http://ricardoviscardi.blogspot.com/2016/04/laagenda-pornografica-de-la-legalidad-2a_22.html
4Panniza, op.cit. Voces p.18.
5Cito de memoria. Ver al respecto Benveniste, E. Langages, París, Didier-Larousse, año 5, núm. 17 (marzo de 1970), pp. 12-18 http://www.teaydeportea.edu.ar/wp-content/uploads/2016/03/Benveniste-El-aparato-formal-de-la-enunciacion.pdf (consultar en el pdf particularmente las pp.84-85 y 89). Acceso el 8/05/16.
6“Dicen por ahí” Montevideo Portal (07/05/16) http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?307548,245
7Panniza, Voces, op.cit. p.18.
8Ver en este blog “Carta abierta al presidente electo Sr. José Mujica” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2009/12/carta-abierta-al-presidente-electo-sr.html

sábado, 23 de abril de 2016

La agenda pornográfica de la legalidad


Por Ricardo Viscardi
Usualmente los cambios de fecha en una publicación períodica se justifican como efecto de contingencias inevitables. Un desastre climático como el que acaba de sufrir el Uruguay, por ejemplo, bajo tornado e inundaciones. La tardía aparición de este blog se debe al contexto inverso: la necesidad de calibrar la agenda como un efecto en sí misma, no de circunstancias ajenas a la planificación, sino por el contrario, como la propia legalización informativa de eventos programados.
El tema elegido para una edición abandonada de este blog era, días atrás, “Panamá Papers”. Entre el domingo y el lunes pasado, la resolución de la cámara de diputados del Brasil desplazó del primer lugar de actualidad el sonado asunto de un nómina de notables, vinculados a eventuales maniobras de evasión fiscal. Aunque no surja del comentario periodístico, el empleo de la legalidad por parte del estudio jurídico panameño especializado en empresas off-shore integra la misma “burbuja jurídica” que el voto parlamentario inverosímil, pornográficamente destinado a inducir un juicio político artificioso (impeachment). El desplazamiento horizontal de la actualidad (se abandona una noticia por otra), pese a la verticalidad del concepto (la mera manipulación institucional de la norma legal) que vincula los dos casos entre sí , esconde el vergonzoso mutis por el foro, ya ahora en borroso tercer plano, de una campaña acerca de la legalidad puesta en cuestión de un mérito académico, aducido en el Uruguay por el vicepresidente en ejercicio.
Al galardonar su candidatura en las elecciones últimas con méritos que no podía documentar, el actual vicepresidente dio un flanco débil, que junto con la desmañada administración de ANCAP (empresa pública de combustibles) por parte del mismo Sendic (joven figura “presidenciable”), facilitó una empeñosa campaña de los partidos de oposición, destinada a sellar el paquete mediático con el sonsonete regional de “corrupción de izquierda”, nada menos que en rango vicepresidencial.
¿Quién podría, en efecto, seguir sosteniendo que la honorabilidad nacional pende de un hilo por causa de un diploma aducido pero no presentado por el Vicepresidente Sendic, cuando la información facilitada por “Panamá Papers” incluye a Uruguay en tanto “buque insignia” de la participación sudamericana1 en el famoso bufete fabricador de legalidades sospechosas? Más allá de la participación de algunas figuras públicas incluidas en la izquierda tradicional (conviene entender por tal, al día de hoy, al Frente Amplio en su conjunto), la derecha lleva la parte del león en ese galardón continental, no sólo en figuras de candidatos con perfil presidencial, sino ante todo en relación a méritos históricos. Trabajosamente desmanteladas después, las SAFI fueron creadas en 1948, pero habilitadas para actividades “off-shore” en el período posterior a la dictadura, en el momento en que la derecha en el poder votaba la Ley de Caducidad y postulaba un “proyecto de país” acorde a ese estado de anomia del Estado.2 Ese proyecto destinado a convertir al Uruguay en un “paraíso fiscal” prosperó a punto tal, que pese a todos los esfuerzos realizados después para desmantelar normativas de ocultamiento empresarial, todavía recientemente la OCDE incluyó al Uruguay en una “lista gris” de “paraísos fiscales”.3
El abismo que media entre la torpeza de un candidato embalado con un resbaladizo lucimiento a futuro y un “proyecto de país” enjundiosamente impulsado, a su vez, por un lucido staff nacional de políticos, estudios jurídicos y empresarios, nos dice a las claras que el desvanecimiento súbito de la campaña contra el “fraude de méritos” de Sendic pone en evidencia una agenda pornográfica de la legalidad (es decir, la prostitución de la legalidad).
Esta cuestión ya abandonó la interrogación acerca de la “representación pública” (delegación de soberanía) y se dirige de lleno al asunto de la planificación mediática de la actualidad. Tal estrategia de medios (que académicamente se denomina “planificación de medios”) es lo que conviene entender hoy por “agenda pública”, como lo viene a desmostrar no sólo la pornografía mediática que cunde en la actividad partidaria -ante la propia impotencia representativa, sino sobre todo la constatación de la imposibilidad de agendar la información en la perspectiva de un programa histórico: esto es, según un proceso de hechos determinantes, a su vez, de un orden de consecuencias. La misma circunstancia mediática cambia de plano la incumbencia del asunto: no se trata de la estrategia del poder (soberano: uno e indivisible) dividido en sus atribuciones y ejercido sobre sí mismo por un conjunto ciudadano, sino del poder de estrategias en conflicto entre sí. Como en todo conflicto, estos efectos son desordenados y desordenadores y perforan, para comenzar, dos teorías de la agenda pública.
La primera es la que aduce la trivialización de la información en “enterteinement”: diversión, magistralmente evocada en el film “Moulin Rouge”.4 El arte ha abandonado lo sublime y ha sido arrojado, como el ser-en-el-mundo heideggeriano, en la opacidad de la fruición inmediata. Este planteo manifiesta la nostalgia de un sentido perdido de la trascendencia , que en la modernidad corresponde al destino histórico, es decir a la liberación, de la que Heidegger se encargó de develar el trasfondo escatológico cristiano (toda liberación es liberarse “para algo”, luego, no se “libera” sino por provisión de un destinador-salvador).5 Este tremendismo de la nostalgia moderna se ve desmentido por los propios efectos que generó la mediatización tecnológica: auge de los movimientos sociales, de las identidades desviantes, de la movilización por redes, según condiciones de poder que no empiezan ni terminan en las instituciones representativas (la legalidad de Estado) y la socavan, por lo mismo, aún más eficazmente.
La segunda teoría es la denominada “agenda setting”, que se vincula al campo de los estudios de comunicación. En este planteo la actualidad es efecto de una prospectiva elaborada en las redacciones periodísticas, de cara a una elaboración en continuidad y profundidad de la información. Esta explicación reforma la matriz de los procesos generativos de consecuencias que les siguen ordenadamente, según el criterio moderno que reseñábamos anteriormente. La concepción de una programación estratégica se encuentra transferida, desde el “intelectual orgánico” hacia la redacción de los medios de prensa sin modificar, pese a la mutación de agente, la economía general de la información, que se supone anclada en la determinación de procesos signados por la continuidad y la articulación estructural (es decir, la naturalización de los eventos humanos). El “intelecto periodístico” parece, sin embargo, particularmente atravesado por contradicciones, que salen a luz suscitadas por la propia pornografía de la legalidad. No sólo dos medios de una misma área ideológica (Búsqueda y El Observador) se contraponen en cuanto a la necesidad de publicar la nómina de personalidades involucradas en el caso “Panamá Papers”, sino que dentro de un mismo medio (El Observador) un periodista sostiene que tal caso debe mantenerse entre bambalinas de redacción para no perjudicar el “sano derecho a enriquecerse”,6 mientras otro sostiene que el “affaire” en cuestión ha aportado significativamente a la “transparencia” como efecto de la intervención periodística.7 La misma contraposición se encuentra entre medios internacionales, donde “Le Monde” le adjudica a “La Nación” el maquillaje, bajo excusa de “legalidad”, del mismo sonado caso, en aras -Le Monde dixit- de ocultar la participación del propio Macri, al día de hoy, mascarón de proa en Pro de la derechización regional.8
Quizás convendría entender que el debilitamiento semántico de la información, como efecto de la multiplicación mediática, promueve asimismo la apropiación particular desde los más diversos puntos de vista y procedencias. Consignados a innúmeros registros diversificados y multiplicados, los “hechos” devienen en un maremagnum de lecturas, con el efecto de disolver la integración crítica y solventar el apocalipsis de la universalidad. Distinguiéndose por lo insólito de una contraposición, el ordenamiento del galimatías informativo proviene de la posición insospechada, cuando se sostiene en la propia verosimilitud del contexto noticioso.
La declaración de Obama condenando a las empresas off-shore en razón de la propia legalidad que revisten,9 descolocó a todos los manipuladores de información que pretendían justificar, bajo excusa de legalidad normativa, que la empresa es buena en sí porque deja ganancias. Obama recordó el fundamento del asunto: lo común se debe a un contexto propio, no a un paraíso fiscal. Hacer jugarretas de sobreprecios e intra-facturaciones escudándose en una diversidad legal, que también esconde una unidad de beneficiarios, no es otra cosa que un “juego de la mosqueta” protagonizado por gente conspicua. Ya lo había dicho Kant de la aristocracia: lo mundano es propio de aquellos que están demasiado cerca entre sí y demasiado lejos de los demás. Hoy esa condena kantiana de la mundanidad corresponde a las cumbres, tan nevadas como oscuras, del empinado jet-set político-empresarial.
Obama descoloca, asimismo, al propio sistema económico de su país, emporio y origen de las empresas off-shore, a punto tal, que no se encuentra sino una minoría de empresas y ciudadanos estadounidenses entre los millones de “Panamá Papers”: están escudados por el secreto que les proveen los propios bancos yankees.10 Este doble off-side que sanciona Obama al fin de su mandato, manifiesta la propia contradicción inherente a la figura que reviste: aquel país de minoría afrodescendiente postergada no puede concretar, sino como un efecto más de agenda, la esperanza liberadora de un “presidente negro”: lo viene a poner de relieve la propia denuncia del presidente (“negro”) del mayor “paraíso fiscal” del planeta.
Podría el lector preguntarse el porqué del adjetivo “pornográfica” para calificar la manipulación de la agenda de la legalidad. Conviene ante todo reconocer la progresiva legalización de la pornografía. Corresponde que así sea, para beneficio de las partes involucradas, a las que el secreto no mejora en ningún sentido. Conviene asimismo recordar, en aras del sinceramiento de inclinaciones y opciones que conlleva la misma legalización de la pornografía, la cuestión suscitada por un caso más sonado que el propio diploma requerido a Sendic. Dedicamos en su momento una actualización de este blog a la familia Sexxxton.11 Tal núcleo se encuentra compuesto por madre e hija, que protagonizan por igual y conjuntamente, actuaciones pornográficas. El fundamento que arguye la hija para justificar tal alteración de las conductas familiares, consiste en la ganancia inaudita que procura esa transgresión ética. Las declaraciones al respecto de las involucradas agregan que, ante todo, no se infringe la norma legal. En medio del sexo grupal y explícito con protagonistas masculinos, madre e hija no incurren en contacto físico alguno, de forma tal que no se incurre en el delito de incesto. Una agenda de actuaciones pornográficas procura pingües ganancias, dentro de un marco legal e incluso, familiar. Una agenda pornográfica de la legalidad que, como tantas otras, protege la ganancia obtenida en el más escrupuloso respeto de las formas jurídicas.


Notas:
[1]    “15 Copas América” Montevideo Portal (08/04/16) http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?304701,17
[2]    “Sin SAFI no hay paraíso” Montevideo Portal (4/09/09) http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?91199

[3]    Ver en este blog respecto a esa coyuntura “La derecha de la Ocde” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2007/02/ricardo-viscardi.html  y “No favorecemos un paraíso fiscal, pero propiciamos un Infierno Moral” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2011/11/no-favorecemos-un-paraiso-fiscal-pero_2891.html
[4]    Moulin Rouge (2001) http://www.imdb.com/title/tt0203009/
[6]    Ferreira, G. “¿Porqué El Observador no nombra a los uruguayos con off-shore?” El Observador (7/04/16) http://www.elobservador.com.uy/por-que-el-observador-no-nombra-los-uruguayos-offshore-n893267
[7]    Arregui, M. “Panamá Papers: barquito de papel” El Observador (09/04/16) http://www.elobservador.com.uy/panama-papers-barquito-papel-n893949
[8]    “Con la conciencia manchada” El País (15/04/16) http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-297008-2016-04-15.html
[9]          “Barack Obama sobre los Panamá Papers: “La evasión fiscal es un problema global” La Nación (05/04/16) http://www.lanacion.com.ar/1886434-barack-obama-sobre-los-panama-papers-la-evasion-fiscal-es-un-problema-global
[10]    “Pero ¿qué faltó?” El Observador (08/04/16) http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?304701,17
[11]    Ver en este blog “El enjambre del ensamble: la porno-familia Sexxxton” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2013/02/elenjambre-del-ensamble-la-porno.html

martes, 29 de marzo de 2016

Golpes de Red: la crítica de las armas no soporta las armas de la crítica

Por Ricardo Viscardi

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I


La consigna que levanta el PT brasileño, apoyado por un significativo espectro social, no deja de generar cierta perplejidad: “Nao vai ter golpe”. Un golpe de Estado se protagoniza desde el Estado, si faltara con aviso un Luis Bonaparte a su 18 Brumario,1 desde uno de los aparatos de Estado, bajo una óptica cesarista de derecha o izquierda. Aquí los protagonistas del golpe de Estado son inermes por naturaleza institucional: el poder judicial, el parlamento y los partidos, la prensa y la opinión pública.2 Se trata de un golpe espectral: sin contar con la fuerza o incluso contra ella, como en el caso de Venezuela, donde las fuerzas armadas mantienen su fidelidad al gobierno chavista.  

Como las guerras del Golfo leídas por Baudrillard bajo el título “La guerra del golfo no ha tenido lugar”, la espectralidad golpista que campea en América Latina podría llevar a leer  “Nao vai ter golpe” como “El golpe no tendrá lugar”. El espectro que recorre, de Venezuela al Uruguay, pasando por Bolivia y Brasil al progresismo latinoamericano parece, por el contrario, sugerir que se trata de un golpe como tal en sus efectos políticos (proliferación del “ejército de desocupados”, facilidades para la acumulación empresarial, mercantilización de la vida pública).3 Al mismo tiempo, Baudrillard no sostenía que no hubiera guerra, sino que era una guerra protagonizada estratégicamente por la desaparición mediática de la realidad natural.4 Todo esto no merece al presente mayor ejemplificación, pero genera sin embargo un vacío explicativo que el progresismo no puede llenar sin levantar fantasmas naturalizados (y por lo mismo naturalistas y modernos): la pequeñoburguesía (curiosamente descontenta porque mejoró su consumo, por ejemplo en Brasil), el imperialismo (que viene a condenar con Obama los golpes de Estado que protagonizó), los medios de comunicación al servicio de la oligarquía (con Mujica como ídolo de los medios de prensa). Algo huele mal en Dinamarca, una vez que se razona la crítica que debiera exponer la trama de la tragedia.

Los analistas parecen ignorar que una misma vía de acumulación estratégica (hostigamiento jurídico, desacreditación mediática, legitimación parlamentaria) interviene tanto cuando la acumulación política derechista culmina en el “golpe institucional” (Paraguay, ahora quizás Brasil) como cuando se salda con la victoria electoral (Argentina, en cierta medida Venezuela). La homogeneidad de la misma acumulación política señala a las claras que su objetivo estratégico es la opinión pública y no la  estructura del Estado. Incluso esa constatación se ve refrendada por los “casos testigo” que en el Cono Sur proveen, ahora como otras tantas veces, Chile y Uruguay.

En Chile donde la izquierda cuenta con un componente decisivo en los movimientos sociales -en particular el estudiantil, la “escandalización” mediática de la opinión pública no impacta decisivamente en la escena política, en cuanto la orientación de la propia base social aporta un plano de interpretación alternativo. En el Uruguay donde prevalece, por el contrario, una identificación de la izquierda con los poderes del Estado e incluso la tradición guerrillera es presentada por la prensa -Mujica mediante- como “arrepentida”,  el golpismo de viejo cuño -años 70'-80'- levanta cabeza incluso al día de hoy con “acciones comando” contra la investigación en DDHH.

La vía de acumulación que sigue la derecha señala a las claras que la estrategia socialdemocráta clásica  de “tomar el gobierno para reformar la sociedad” ha caducado inexorablemente. Al mismo tiempo señala el curso que se abre a la movilización efectiva contra los poderosos: movimientos sociales, redes mediáticas, campañas de opinión, en suma: contragobernar.
 

II

 ¿Como explicar que la crítica de las armas no soporta las armas de la crítica? Quizás si “soportar” se entiende a la luz de la “insoportable levedad del ser”:5 no se soporta la carencia de sentido.  ¿Qué ha perdido sentido?

Cuando Miterrand asumió la presidencia en 1981, se le interrogó acerca de su sentimiento personal al  frente de un aparato estatal que había calificado, desde un título célebre en el mundo político francés, de Coup d'Etat permanent (la 5a República pergeñada por de Gaulle). El primer presidente socialista respondió que se sentía “perfectamente cómodo” en las instituciones que había combatido desde la llegada al poder de de Gaulle y que no reformó en nada sustancial durante dos mandatos consecutivos (14 años). De Gaulle había ideado un régimen presidencialista cuya clave era que el primer ministro podía ser substituido sin que el presidente sufriera en sus atribuciones: el primer ministro servía de “fusible” que una vez “quemado” era substituido por otro primer ministro-fusible. Al mismo tiempo competía al presidente directamente la designación y orientación de algunos ministerios denominados “de Estado”: Defensa, Interior, Relaciones Exteriores.

El planteo de de Gaulle venía reavivar sotto voce un criterio monárquico confiado, balotage mediante, al voto popular: la soberanía reside en la cabeza del Estado y ella preserva la entidad nacional por encima del juego político-partidario de la política contingente. Esa traducción del criterio monárquico a la democracia representativa escondía, sobre todo, una transmutación de la soberanía: en el planteo de de Gaulle no residía ni en el pueblo como substancia social ni en el derecho divino, sino en una idiosincracia francesa que la monarquía había interpretado, para el creador de la 5a República, en mayor medida que la República, pero que a su vez, ya no podía encontrar sustento sino en cierta democracia representativa. Sin posibilidad de extender este análisis en estas líneas, conviene recordar para cerrarlo que sirviéndose de ese dispositivo, de Gaulle hizo frente a EEUU (en lo militar con la fuerza nuclear, en lo económico con al defensa del patrón oro), pero que sucumbió políticamente ante una revuelta juvenil cuyo rédito político heredó -reconociéndolo expresamente- Miterrand.

El punto clave es que ni de Gaulle ni Miterrand actúan como si la legitimidad política correspondiera a una soberanía -y por consiguiente un Estado- intangibles. De Gaulle concibe una constitución como efecto de su lectura de la debacle estratégica de la 3a República, dominada por el influjo socialdemócrata, Miterrand borra con el codo lo que escribió con la mano y maneja con holgura una estructura institucional anti-parlamentarista. Los dos actúan pensando en el gobierno contingente, no en un principio constitucional incólume. Si alguien opusiera a este razonamiento que “ya lo sabemos desde Maquiavelo” convendría recordarle  que nunca Maquiavelo le aconsejó al príncipe declararse maquiavélico.6 Aquí el fundamento de de Gaulle es que “Francia es tal como la salvé” y el de Miterrand que “la izquierda llegó al poder”.  Tal planteo corresponde a lo que Foucault ha denominado “tecnologías del yo” y consiste en modular una actuación en consideración a sus condiciones de existencia.7 A su vez el planteo de Foucault parece retomar aquella frase de Marx: “los pueblos sólo se plantean problemas que pueden resolver”. Si atendemos al planteo del mismo autor en “Verdad y poder” atento a la desaparición del “intelectual universal” en beneficio del “experto con poder sobre la vida y la muerte”,8 quizás se puede discernir por esa vía el sustento del poder después de la 2a Guerra Mundial: la tecnología. 


III

La tecnología carece de sentido, porque su razón de ser es el ser de la razón. El personaje que mejor estampa esta figura de un mundo clausurado sobre los propios objetos que se da, es James Bond. James Bond encuentra razón de ser en el hedonismo del consumo. Las marcas de mercancías son otras tantas claves de su identidad (Beretta, Aston-Martin, Chivas-Regal) y abren un horizonte que continuará hasta nuestros días, en cuanto tales marcas certifican la calidad individual del consumidor, bajo un horizonte que se cierra en el objeto del consumo. Kissinger es el artífice de ese mundo sin profundidad más allá del obstáculo y el designio. La tecnología que permite desbrozar el camino hacia un mundo libre, ante todo de enemigos, es la “desestabilización”. Esa es la palabra clave del golpe de Estado en Chile: mercado negro, huelgas empresariales, amagues de golpe.

En cuanto la “desestabilización” perfora las propias instituciones, señala a las claras que el equilibrio del poder no reside en el Estado -incluso democrático, es decir, en un régimen sustentado en la delegación de la soberanía, sino en la intervención de vectores públicos (organismos internacionales, gremios empresariales, medios de prensa,). Estos operadores cuentan con sus propios instrumentos de intervención y no se confían a una “junta de burgueses” (el Estado para Marx) sino que la instruyen. Como estrategia de poder, la “desestabilización” culmina en un golpe de Estado, pero éste no es instrumento  de estamentos o sectores sociales, sino que es la propia “cosa pública” la que regula la “desestabilización” de las instituciones.  Una parte considerable de esa “desestabilización” provenía, en los años 60/70 de la Guerra Fría, que conllevaba la necesidad para EEUU de cerrar su propio “escudo protector” en el continente americano -como viene a reconocerlo Obama a 40 años del golpe en Argentina.

Esa injerencia internacional en la tecnología y por lo tanto en la “desestabilización” de las instituciones no ha cesado de crecer, desde el predominio del “consenso de Washington” a escala mundial en los 80', con Medio Oriente como ojo de la tormenta. El elemento novedoso parece haber sido, en aras de la globalización, la desestabilización de los propios mercados nacionales, tras otros tanto “efectos” (“tequila”, “tango”, “samba”, etc.) que marcaron en América Latina, al filo del nuevo siglo, el ascenso de las políticas neoliberales con dos variantes: “ajuste fiscal” o “políticas sociales”.9 Quien mejor ha expresado esta estrategia, desde inicios de los años 90', es el propio FMI, en cuanto ha recomendado desarrollar políticas sociales para compensar los desequilibrios generados por el vigor acumulativo de los mercados. En esa perspectiva de “estabilización”, no de las instituciones, sino de los mercados, se inscribe el ascenso de los progresismos tras las crisis que se abatieron sobre las economías del Cono Sur a inicios del siglo.

En el enfoque mercadocrático que prima en los organismos financieros internacionales, en los estamentos tecnocráticos (universitarios en algunos casos) y entre el personal de los poderes públicos, la estabilidad institucional se entiende como estabilidad económica. La misma identificación de la política con la economía vuelve a la primera prisionera de un estado de masificación del interés particular, que debiendo incorporar a cada quien, lo hace depender de la elaboración de la opinión pública. La crítica de las armas no soporta las armas de la crítica, ya no porque “nadie se sienta sobre las bayonetas”, sino porque la mercantilización de la vida pública se da de bruces con una orientación ideológica de la violencia física.

Al igual que en el Paraguay, en Brasil o en otro campo público penetrado, en función de un mercado tentacular, por la desestabilización neoliberal de las instituciones, el golpe no tendrá lugar de Estado: nadie se molesta en derrumbar lo que ya se cayó.


 


2"Ato reune 30 mil contra o golpe e manipulacao da midia” Agencia PT de noticias http://www.pt.org.br/ato-reune-30-mil-contra-o-golpe-e-manipulacao-da-midia/ (acceso el 29/03/16)

3Nota Da Diretoria Da Associacao Brasileira de Antropologia en defesa do Estaado de Direito e da Democracia http://www.portal.abant.org.br/images/Noticias/40_NOTA_DA_DIRETORIA_DA_ABA_EM_DEFESA_DA_DEMOCRACIA_E_DO_ESTADO_DE_DIREITO.pdf

4Baudrillard, J. “La guerra del golfo no ha tenido lugar” http://alvarezteran.com.ar/wp-content/uploads/downloads/2012/03/Baudrillard-Jean-La-guerra-del-Golfo-no-ha-tenido-lugar.pdf (acceso el 29/03/16)

5Ver al respecto en este blog “La insoportable levedad del grado cero de la ideología” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2015/03/lainsoportable-levedad-del-grado-cero_10.html

6Une république ou un prince doivent paraître exécuter par grandeur d'âme ce qu'ils font par nécessité » (Una república o un prince deben aparecer ejecutando por grandeza de espíritu lo que hacen por necesidad) Machiavel (1851) Oeuvres Politiques, Chapentier, Paris, p.264.

7Foucault, M. (1991) Tecnologías del yo, Paidós, Barcelona, p.59.

8Foucault, M. “Verdad y poder” en Teorías de la verdad en el siglo XX (1997) Tecnos, Madrid, p. 457.

9 Zabalza, J. (2015) La experiencia tupamara. Pensando en futuras insurgencias, Jorge Zabalza, Montevideo, p.231.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Generación Ibero Gutiérrez

Por Ricardo Viscardi


1a. quincena, marzo 2016


En un artículo que no tiene desperdicio,1 a empezar por el título, que se reduce a un  patronímico, Luis Nieto nos advierte que la tecnología en el periodismo produce el mayor desastre (que motiva su propia versión de la tecnología): el del sentido. Se ha malbaratado el mundo en el celular. Como consecuencia de ese despropósito que la tecnología infunde en la inteligencia, los jóvenes de hoy no logran cometer parricidio, porque todo aquello que proveería de límite a superar ya está superado (“los Stones llenan el Centenario” y “uno que anduvo a los tiros fue presidente del Uruguay”). Esta apocalíptica circunstancia (valga desde ya el célebre calificativo de una celebridad de reciente duelo: Eco) genera asimismo el sinsentido de la enseñanza y en particular de aquella profesión que debiera instruirnos sobre el mundo: el periodismo. Al tiempo que comenta y lamenta la renuncia de Haberkorn a enseñar periodismo, Nieto plañe ante la desaparición de la información sobre el mundo, quizás sin percibir que difícilmente podría enseñarse, por razones de fuerza mayor, a informar sobre un mundo post-tecnológico y por ende, mundialmente transparente.

Este escándalo mayúsculo se ve acompañado por una sutil observación acerca de una universidad en la que “hay que pagar” y “se supone” que imparte mejor que la enseñanza pública en el mismo campo del saber. Pareciera entonces que Haberkorn eligió mal el lugar para enseñar, ya que allí donde los alumnos debieran ser mejores porque pagan mejor enseñanza, sucede que llevan al propio docente -nos dice el periodista alarmado por el descaecer de la enseñanza del periodismo- a renunciar a esta profesión en razón de la supina ignorancia que aqueja a los educandos, sostenida además en el más empresarial desinterés. Pese a este error de elección académica Haberkorn no sólo se destaca, a los ojos de Nieto, como excelente periodista, sino que incluso ha llevado al propio autor de la nota a reflexionar sobre su pasado tupamaro y le ha revelado aspectos del mismo que aunque vívidos, le resultaban inescrutables desde la propia experiencia personal.

En suma, del principio al fin el artículo está atravesado por la cuestión generacional, ya que comienza, incluso, señalando que Haberkorn pertenece a una generación posterior a la de Nieto, la que a su vez, protagonizó la “experiencia tupamara” de que nos habla Zabalza.2 La posteridad a través de la labor de Haberkorn habría desentrañado con mayor claridad incluso que un protagonista calificado como Nieto, el sentido de aquella “experiencia” (en el sentido de Zabalza), dándole al periodista ex-tupamaro la posibilidad de conocer mejor el pasado propio, incluso a través de alguien que no lo vivió. Las generaciones post-tupamaras que encarna Haberkorn se ven, pese al aporte de este último, catastróficamente desacreditadas por una última camada, señalada como “la generación del celular”, identificado con “una lámpara de Aladino” que no puede sino suscitar, como tal, el deseo de aquello que no existe más: el mundo dotado de sentido.

En este blog ya hemos analizado la lectura del pasado de la “experiencia tupamara” a que se entregó Haberkorn, a través de la imputación que junto con Luciano Alvarez dirigieran contra Víctor Hugo Morales.3 El relato de Haberkorn y de Alvarez ensalza a la clase política, denuncia la artera traición que le asestaron por igual militares y tupamaros, vinculados simétricamente a un mismo “atentado contra la constitución”. Tal versión del “pasado reciente” se suma al registro que entonan a coro los partidos tradicionales de la “teoría de los dos satanes”: “el mejor sistema posible” (como si fuera deseable un “sistema perfecto”) traicionado por una horda de fanáticos dividida en dos bandos de igual insania. En el medio quedó, víctima de la barbarie, la intangible “tierra purpúrea” convertida por obra de la institucionalidad en “democracia utópica”, ahora ensalzada por los herederos políticos de degolladores, golpistas, invasores del propio país y lacayos de potencias imperiales, entre otras figuras ejemplares.

No le va en zaga la descripción de Venezuela ni del pasado político de los 60' que hace Nieto en las sucesivas ediciones de Voces, a esa visión de una eternidad inmaculada de la democracia representativa, atacada en el pasado de nuestro país por forajidos políticos que atentaron contra aquel mundo idílico, así como, al día de hoy en Venezuela por gente que (vaya costumbre) “anda a los tiros por los barrios”. Por igual defraudados por la pérdida de sentido del mundo, o incluso, lo que vendría a ser lo mismo, por la desaparición del mundo en el sentido del celular, que por ser puro sentido no puede tener ni sentido ni mundo (la tecnología adosa el sentido al mundo y viceversa, con lo que hace desaparecer fatalmente a los dos), los dos periodistas parecen renunciar, por ahora, sólo a la docencia del periodismo, lo que seguramente será difícil de aquilatar en su sentido una vez desaparecido, con el mundo (del periodismo entre otros), el sentido de la enseñanza cualquiera sea su vocación académica.

Quizás pudiera oponerse a esa visión apocalíptica de la enseñanza y de todo lo que supone (mundo, sentido, generaciones, etc.) una experiencia puntual, sobre todo porque se opone casi en espejo a la que relata Nieto a partir de un texto de Haberkorn. Imparto Filosofía Teórica (es decir metafísica) en la Facultad de Humanidades. El Plan de Estudios de la Licenciatura en Filosofía vincula la metafísica, sobre todo, a la teoría del conocimiento y la crítica de la misma que desarrolla el siglo XX. En años pasados impartía el curso que corresponde a 2o. Año (tercer semestre), en el que presentaba la lectura metafísica de la modernidad a través de Foucault y de Heidegger. El texto elegido de Foucault era “Las Meninas”, que presenta la doble virtud de referirse a una tela (objeto “no letrado”) y de vincularse al conjunto de la lectura de la metafísica como “teoría del sujeto” que hace Foucault, en cuanto le dedica al “lugar del Rey” (que no es otro que el del sujeto) consideraciones claves no sólo en “Las Meninas”, sino también en la culminación de “Las palabras y la cosas, libro que abre “el único objeto histórico que he tratado”, según declaraba el mismo Foucault en 1975:4 el surgimiento de la modernidad.

En particular Las Meninas se impartía de lo más desarrollado (el fin del capítulo) hacia el principio, tratando el texto párrafo por párrafo, para permitir mediante la articulación entre sí de exposición e interpretación, la incorporación crítica de un estilo de autor al mismo tiempo metafórico y conceptual. En ese contexto de aula, participaron al menos durante dos semestres, estudiantes de medicina, interesados seguramente en una denominación tan expansiva como “Filosofía Teórica” y además, por la suma de “opcionales en otros servicios” que permite la actual “Ordenanza de grado”, instalada durante el período rectoral de Arocena. De esta manera esos estudiantes de medicina probablemente esperaban incorporar una información interesante desde el punto de vista de una cultura general, matizada además por la generalidad que se supone, sobre todo desde un punto de vista científico, que le cabe a la filosofía.

Con el correr de las clases disminuían, al filo del avance en el texto y la preocupaciones que le eran propias (el vínculo entre sujeto y mismidad, la intangibilidad de un objeto puro, la mediación que instala como sus polos al sujeto y el objeto, la imposibilidad de una función del concepto que se resuelva en una “índole pura”) el número de estudiantes de medicina que asistían a tal “opcional”. Conviene considerar que se presentaba el texto a través de la tela de Velázquez proyectada en clase, de un texto comentado en detalle y de un contexto histórico que incluso pauta el propio autor, de forma tal que la progresiva desaparición de los estudiantes de medicina no podía ser imputable a una dificultad conceptual, sino a una proyección vocacional inexistente. El grupo de estudiantes que provenían de filosofía y en algunos casos de ciencias humanas e incluso en varios casos de estudios en comunicación, por el contrario, se afirmaba en su participación y su interés. No puedo decir que vea en este último sector de estudiantes, a través de los distintos años, ni desidia, ni ausencia de interés por la actualidad (que Foucault siempre convoca por impronta política) ni tampoco yerros tremendos de ortografía (según Haberkorn -Nieto dixit- en algunos casos se violenta la ortografía del propio apellido).

Quizás Nieto o Heberkorn no han analizado suficientemente el vínculo entre convocatoria institucional y participación estudiantil. Algunas instituciones de enseñanza privada terciaria promocionan sus servicios aduciendo que los mismos conducen a obtener un empleo de calidad. Quien comienza a estudiar pensando en lo que va a obtener mediante tal trayecto, difícilmente considere que el objeto significativo estriba en el propio saber. Una de las mayores falencias que acarrea la mercantilización de la enseñanza, patrocinada en su momento por el funanbulesco “Pepe”, bajo el argumento “que les sirva a los muchachos”, es precisamente la disminución del lugar del saber, que debiera ser el cometido propio de la educación académica. Quizás los estudiantes de medicina que participaban de un curso de metafísica no calibraban, como efecto del estrecho cientificismo que cunde entre nosotros, que entender en el sentido filosófico trasciende la mera observación empírica o la pura formalidad conceptual.

Tanto el planteo de Nieto/Haberkorn como la experiencia de un sector de estudiantes de filosofía y humanidades encuentran, aunque por razones contrapuestas, un parangón sugestivo en la circunstancia política. No sólo por el empeño estratégico que pone la oposición en descalificar (más allá de la hacendosa colaboración involuntaria que le presta el imputado) a un posible candidato a la presidencia que estaría auspiciado por una condición relativamente “joven” (Sendic), sino incluso en razón del aciago y fresco a la vez, fracaso juvenil del “candidato pop” Lacalle Pou,5 sin olvidar la argumentación “generacional” que vemos desplegarse en torno a la campaña por la presidencia del Frente Amplio, en andas de juveniles candidaturas.

La frenética juvenilia que anima las fantasías estratégicas de la clase política encuentra su razón de ser en la condición moderna de la democracia representativa, es decir, del poder justificado en el régimen de la delegación representativa (o quizás mejor dicho, de la representación bajo régimen de delegación). Tal justificación supone que la Historia manifiesta un sentido ordenador de la naturaleza en el mundo. En tal ordenamiento, el paso cronológico de las etapas y por lo tanto de las generaciones, no puede sino conducir a un porvenir venturoso. De ahí todo el valor de que se carga el sustantivo más equívoco: “el cambio”. Quienes traen “el cambio” son los jóvenes, ellos despliegan las etapas de la ventura histórica por la vía de la sucesión generacional.

La izquierda le agrega a ese registro moderno el fatalismo cientificista que adjudica “el cambio” a una determinación natural del proceso social, que incluso adhiere en ciertos casos a un relato de “leyes de la historia”. Esa perspectiva naturalizada del proceso histórico rodea de un halo de pureza la condición juvenil, exonerada “avant la lettre” de toda caída en el mal del pasado. Sendos ejemplos de ese purismo juvenilista lo proveen la declaración de “Redes frenteamplistas” que Voces adopta como su propio editorial6 de este último número y el reportaje que publica La Diaria del auto-candidato a la presidencia del Frente Amplio Alejandro “Pacha” Sánchez.7

Mientras la declaración de Redes Frenteamplistas desgrana un rosario de buenas intenciones intemporales (pero sostenidas en la eternidad impoluta de “lo nuevo” -las propias redes) el presidente saliente de la Cámara de Diputados nos dice que un programa de debates va a esclarecer una estructura que hasta ahora se ha dedicado a la “distribución administrativa” del poder. Puede aventurarse desde ya que el juvenil futuro frenteamplista deparará más de lo viejo: el retorno de los más vetustos recursos de los partidos tradicionales.

Contraponiéndose a la eternidad moderna de la juventud frenteamplista, la figura de Ibero Gutiérrez no emerge con toda su densidad generacional sino pasada década y media de su asesinato. Por entonces la movilización política había registrado, primero en el Frente Amplio antes del golpe de Estado y después sobre todo a través del movimiento seispuntista,8 el carácter militante, comprometido y popular de la trayectoria, por igual política y creativa, de Ibero. Por encima del momento clave que marcó aquel asesinato, como antesala del terror que luego se va a desatar por parte del aparato represivo en su conjunto, primero sobre la guerrilla que lo combatía y luego sobre toda manifestación democrática, la obra de Ibero comienza a destacarse hacia fines de los 80' e inicios de los 90' como una señal generacional,9 propia de aquella juventud que combatió al pachequismo y todo lo que efectivamente anunciaba.

Incluso por aquel entonces el neoliberalismo en alza pretendió dar una versión yuppie de la generación del 68',10 que en nuestro contexto y sobre todo ante la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, no podía sino tener patas cortas. Confrontando en particular la versión de una izquierda tradicional (la izquierda surgida en los 60' nunca presentó un fundamento teórico alternativo), hemos destacado no sólo el relieve de Ibero como figura del 68' uruguayo, sino además su impar significación, dentro de nuestro contexto, como figura del 68' universal.

Por fuera de la racionalidad del Estado y de un único destino para la Humanidad, la generación universal del 68' abrió el camino a la singularidad de los movimientos (estudiantil, feminista, ecologista), como articulación propia de contextos, grupos e individuos. Este movimiento magistralmente registrado en el plano teórico por el post-estructuralismo y su descendencia intelectual (una proliferación de la pre-fijación de toda estructura por su post-eridad), cunde políticamente a través de la obra de Foucault. Efecto de la totalización tecnológica de la historia, particularmente en la política de bloques que sigue a la invención tecnológica por excelencia (la bomba atómica) y de la totalización de la comunicación que señalara McLuhan, la generación del 68' -como se señaló con oportunidad de la celebración del 68' francés 40 años después- es la última generación.11 Cabe retomar esa sugestiva apreciación, desde nuestro punto de vista, no porque “la historia se haya terminado” (versión neoliberal del racionalismo hegeliano),12 sino porque la tecnología ya había convertido después de la 2a Guerra Mundial, en razón de la “disuasión nuclear” y de la universalidad mediática, la Historia en un relato. Relato de parte interesada dentro de un todo articulado, imposible de identificar con un destino determinado por “leyes de la naturaleza” colocadas por encima de nuestras decisiones.

De ahí que para sorpresa de Nieto “los Stones llenen el centenario” (no suponen una generación, sino la fragmentación etaria que acarreó el relato hiper-generacional de los 60') y que “uno que andaba a los tiros llegó a ser presidente” (no supone sino la explotación mediática del trasfondo populista que promueve todo Estado-nación). La generación Ibero Gutiérrez abre, tecnología mediante, a un relato de movimientos, singularidades, fragmentaciones, fusiones, desbordes, cuya clave no es el sentido de un mundo, sino el equilibrio13 de cada lugar.


1Nieto, L. “Haberkorn” Voces (26/02/16) p.9.
2Ver en este blog “Zabalza, los canallas y el tupamplismo” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2016/02/zabalzalos-canallas-y-el-tupamplismo-2a.html
3Ver en este blog “Victor Hugo entre militares: leer sin libro o la dictadura del relato”http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2012/08/victorhugo-entre-militares-leer-sin.html
4Foucault, M. “Les confessions de Michel Foucault” Nouveau Millénaire,Défislibertaireshttp://1libertaire.free.fr/Foucault40.html (acceso el 23/02/2016)
5Sobre el presente del movimiento estudiantil y el “candidato pop” ver en este blog “La pasión del Paraninfo: una señal al extramuros” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2014/09/lapasion-del-paraninfo-una-advertencia.html
6“Mensaje de las redes frenteamplistas” Voces (25/02/16) p.3.
7Sánchez, S. “Paren la mano” (reportaje a A. Sánchez) La Diaria (26/02/16) http://ladiaria.com.uy/articulo/2016/2/paren-la-mano/
8Escisión del MLN-Tupamaros que asume los postulados teóricos de la ortodoxia marxista, vinculados en aquel contexto a los partidos comunistas pro-soviéticos.
9Gutiérrez I., Antologías I y II, Arca, Montevideo, 1987 y 1992. Esta labor iniciada por Luis Bravo y Laura Oreggioni presenta como última entrega Gutiérrez, I. (2014) La pipa de tinta china, Estuario-Biblioteca Nacional, Montevideo.
10Viscardi, R. (1991) Después de la política, Juán Darién, Montevideo, pp. 23-29.
11Ross, K(2005) Mai 68 et ses vies ulterieures, Complexe, Paris, p. 194.
12Fukuyama, F. (1991) ¿El fin de la Historia?, Juan Darién, Montevideo, pp. 19-21.

13Viscardi, R. “La verdad del equilibrio” Actio No. 1 http://www.actio.fhuce.edu.uy/Textos/I-1/Viscardi.htm (acceso el 2/03/16)